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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Excelente nota en la revista virtual Sonaste Maneco, por Fernando García

LO QUE SE CIFRA EN EL NOMBRE

Antes de bifurcarse en distintos senderos, el jardín que vio nacer a Orquídeo Maidana reconoce la sombra de dos deudas. Y no estoy faltando aquí a ningún código de honor, ya que su propio creador, José Massaroli, es quien se encarga de hacerlo hace notar. El primer árbol, desde cuyo tronco brotará toda la saga, es la figura borgeana del guapo, ese hombre de esquina y cuchillo, de niebla y nostalgia venidas desde un pasado remoto, esclavo de su destino por ser el portador del ineludible valor moral que reconocemos como coraje. Ese “plebeyo del arrabal” (como lo definiera el propio Borges) al que le dedicará distintas palabras, volviendo siempre a la interpretación quintaesencial del mito.
Páginas publicadas originalmente en Caras y Caretas
En particular, Massaroli adoptará la Milonga de Jacinto Chiclana, que Borges escribió sin saber que después sería musicalizada por Ástor Piazzolla para el fraseo quijotesco de Edmundo Rivero. Siguiendo los consejos del escritor, Massaroli suplió la música ausente por la figura humana, eludiendo la sensiblería innecesaria y la artificiosidad sistemática de un lunfardo superfluo. Y como todo gran creador, supo reconstruir la épica lírica desde otra perspectiva, bajo el registro satírico del humor y la caricatura respetuosa. Generando en el camino la complicidad con el estilo inconfundible de Fontanarrosa, segundo árbol que le legó la estructura deconstructiva del Inodoro Pereyra para La milonga de Orquídeo Maidana que hoy está celebrando sus primeros treinta años de vida con este flamante libro de la editorial patagónica La Duendes.
Secuencia de Orquídeo Maidana y los Alephnautas, iniciado en el diario La Voz y terminado en el blog Historieta Patagónica
Como todo hecho de identidad borgeana, Orquídeo Maidana es uno y muchos a la vez. Lo bueno de este tomo es que los reúne a todos y nos permite abarcarlo simultáneamente, por partes y por completo, como si del fantástico Aleph se tratara. Sus primeras apariciones, aquellas cobijadas por la renacida Caras y Caretas del fin de la última dictadura militar y la transición democrática, abordan la crítica política sin renunciar a la presencia física de Borges, a la agudeza del suburbio, al juego metalingüístico y a la puesta en escena de cierto choque de costumbres. Desde la forma, es en estos episodios donde el estilo Fontanarrosa queda más en evidencia. La corta secuencia de una o dos páginas, articulada alrededor de una anécdota central poblada por una acumulación de chistes que nos guía hasta el remate final.
Homenajes diversos
El segundo nacimiento de Orquídeo, el correspondiente al diario La Voz en 1985, mantiene estas características pero las subordina al nuevo formato escogido, el de la tira diaria de aventuras. Sin renunciar al humor, se mete en temas más “serios” y apela al largo aliento del continuará. Partiendo de las premisas de El Aleph, Orquídeo, Borges y María confrontan las culturas urbanas del tango y el punk, viajan por el tiempo hasta el Buenos Aires de 1910 e incorporan al Gardel hombre y al Gardel icono. Por su erudición sin pedanterías, por la medida aplicación de los símbolos recurrentes en la obra de Borges, por la intersección de los diferentes planos de realidad e irrealidad, por los juegos de espejo que genera al incorporar antiguas secuencias aparecidas en Caras y Caretas, por los lazos invisibles que va tejiendo entre la ficción y la vida; de todas las aventuras de Orquídeo esta se me hace la más borgeana. También por el manejo conceptual de la noción del tiempo, dentro y fuera de la viñeta, ya que la saga había quedado inconclusa en La Voz y fue retomada y finalizada por Massaroli en 2011, para el blog Historieta Patagónica (http://historietapatagonica.blogspot.com.ar).
Secuencia celebratoria del Bicentenario de la Revolución de Mayo
El resto del libro recupera a los Orquídeo Maidana especiales, que habían ido quedando diseminados por ahí, aparecidos para hablar de personajes célebres de la historieta mundial o de los festejos del Bicentenario de la Revolución de mayo de 1810. Borges solía decir que Dios había creado el Verbo antes que la Luz. De ahí que le diera tanto valor a la palabra, ya que en su interior se condensaba el máximo poder de la creación: La capacidad de dar entidad e identidad a cosas y gentes. El lenguaje como generador existencial, como sistema de posesión y dominio de los objetos y los sujetos. Con la palabra, que es sonido pero también imagen, Massaroli consiguió apropiarse de la esencia borgeana, haciendo que la evocación poética nos permita ver la dialéctica entre lo que fue y lo que sigue siendo.
Y le puso nombre y apellido. Orquídeo Maidana, un guapo de todos los tiempos.
Fernando Ariel García
La milonga de Orquídeo Maidana. 30 años. Autor: José Massaroli. Portada: Edilio A. Bustos. Filetes: Gustavo Ferrari. 100 páginas en blanco y negro. La Duendes. ISBN: 978-987-28002-2-2. Argentina, junio de 2012.


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